La sordera o hipoacusia es un déficit sensorial que dificulta la adquisición y desarrollo del leguaje, problema que puede paliarse gracias a un diagnóstico temprano en los primeros meses de vida y a un proceso de rehabilitación auditiva y logopédica.
El diagnóstico precoz permite aprovechar la enorme capacidad de aprendizaje de los tres primeros años de vida gracias a la plasticidad cerebral en esta etapa, el/la niño/a accede al lenguaje oral de manera natural, con menos esfuerzo y mejores resultados.
Si una sordera se detecta a tiempo:

- Se FAVORECE el desarrollo del lenguaje.
- Se FACILITA el aprendizaje y acceso a la información.
- Se REDUCEN los problemas de comunicación y de relación interpersonal.
- Se DISMINUYE el efecto en todos los procesos cognitivos (memoria, razonamiento, lectura, escritura, etc.)
El programa de detección precoz de la sordera se lleva a cabo en tres fases con las siguientes pruebas:
- DETECCIÓN: otoemisiones acústicas.
- DIAGNÓSTICO: potenciales evocados auditivos.
- TRATAMIENTO:
- Tratamiento audioprotésicos: audífonos o implante coclear.
- Tratamiento logopédico y rehabilitación.